
Félix, Felipe, Vital, Marcial, Alejandro, Silano y Jenaro son siete mártires de Roma de los primeros siglos, celebrados juntos el 10 de julio. Su culto es muy antiguo y está bien atestiguado: cada uno fue sepultado en una catacumba distinta de la ciudad —Félix y Felipe en la de Priscila, Vital, Marcial y Alejandro en la de los Jordanos, Silano en la de Máximo y Jenaro en la de Pretextato—, y ya en el siglo IV se los recordaba en esa fecha en los calendarios de la Iglesia de Roma.
Según una tradición antigua, de carácter legendario, los siete eran hermanos e hijos de santa Felícitas, una viuda romana martirizada también por su fe, a la que se habría obligado a presenciar la muerte de sus hijos; el relato recuerda al de la madre de los Macabeos en la Biblia. Muchos historiadores piensan que la relación de parentesco es un añadido posterior y que se trata de mártires distintos, unidos por la misma fecha de celebración. Se suele situar su muerte en el siglo II.
Más allá de esos detalles, su memoria es un testimonio del culto a los mártires en las catacumbas romanas, que fueron lugar de oración y peregrinación durante siglos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.