
El 10 de julio de 1794 fueron guillotinadas en Orange, en la Provenza francesa, dos religiosas ursulinas del convento de Bollène: María Gertrudis de Santa Sofía de Ripert d'Alauzier e Inés de Jesús, en el siglo Silvia de Romillon. Ambas formaban parte de un numeroso grupo de monjas de distintas órdenes que, tras la supresión de los conventos por la Revolución Francesa, seguían viviendo juntas en Bollène, en secreto, la oración y la vida comunitaria.
María Gertrudis había nacido en Bollène en 1757, en una familia noble, y al profesar entre las ursulinas tomó el nombre de sor Santa Sofía. Inés de Jesús pertenecía a la familia Romillon, que dio otras religiosas mártires en aquel mismo proceso. Durante la primavera de 1794 las religiosas fueron detenidas y trasladadas a Orange, donde funcionaba una comisión popular encargada de juzgar con rapidez a los considerados enemigos de la Revolución. Se las acusó de fanatismo y de negarse a prestar el juramento de libertad e igualdad que se les exigía, porque lo consideraban incompatible con su fe y con sus votos.
Tras días de prisión fueron condenadas a muerte y ejecutadas en la plaza de la ciudad. Pertenecen al grupo de las treinta y dos mártires de Orange, religiosas guillotinadas entre el 6 y el 26 de julio de 1794, que Pío XI beatificó el 10 de mayo de 1925. Su memoria se mantiene viva en Bollène, Orange y la diócesis de Aviñón.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.