
Nunilo y Alodia eran dos hermanas que vivieron en Huesca, en el norte de la península ibérica, a mediados del siglo IX, cuando la ciudad formaba parte de al-Ándalus. Su padre era musulmán y su madre cristiana, y ambas fueron educadas en la fe cristiana. La ley islámica de la época consideraba musulmanes a los hijos de padre musulmán, por lo que su condición de cristianas era considerada una apostasía. Tras la muerte del padre, la madre volvió a casarse con otro musulmán, que trató con dureza a sus hijastras, y las jóvenes se trasladaron a vivir con una tía cristiana.
Decididas a consagrar su vida a Dios, rechazaron a los pretendientes que se les presentaban. Cuando se endureció la política hacia los cristianos durante el reinado del emir Abderramán II, fueron denunciadas y llevadas ante el juez. Este intentó primero convencerlas con promesas y después con amenazas, y las confió durante un tiempo a mujeres musulmanas para que las hicieran cambiar de idea. Las dos hermanas se mantuvieron firmes en su fe, y finalmente fueron decapitadas en Huesca hacia el año 851.
Su martirio forma parte del periodo de los llamados mártires de Córdoba, recogido por san Eulogio, que menciona a ambas hermanas en sus escritos. Sus restos fueron trasladados al monasterio de San Salvador de Leyre, en Navarra, donde se veneraron durante siglos. Son patronas de varias localidades de Aragón y Navarra, y la Iglesia las recuerda el 22 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.