Santa María Jesús Crucificado Baouardy
Santa

Santa María Jesús Crucificado Baouardy

Se celebra el 26 de agosto

Mariam Baouardy nació el 5 de enero de 1846 en Ibillín, una aldea de Galilea entre Nazaret y Haifa, en una familia árabe cristiana de rito greco-católico melquita. Quedó huérfana de padre y madre antes de cumplir los tres años y fue criada por un tío, que se trasladó con la familia a Alejandría. Siendo adolescente rechazó el matrimonio que le habían concertado, porque quería consagrarse a Dios, y vivió luego como sirvienta en distintos lugares de Oriente Medio y Francia.

En 1867 ingresó en el Carmelo de Pau, en el sur de Francia, como hermana lega, con el nombre de María de Jesús Crucificado. Sencilla y sin instrucción, a lo largo de su vida experimentó, según los testimonios de su comunidad, abundantes fenómenos místicos, que vivió con gran humildad; por su origen y su candor se la conocía como «la pequeña árabe». En 1870 participó en la fundación del primer Carmelo de la India, en Mangalore, y más tarde impulsó y ayudó a construir el Carmelo de Belén, en Tierra Santa.

Murió en Belén el 26 de agosto de 1878, a los 32 años, a consecuencia de una caída mientras supervisaba las obras. Juan Pablo II la beatificó en 1983 y el papa Francisco la canonizó el 17 de mayo de 2015. Es venerada especialmente por los cristianos de Tierra Santa, y su tumba está en el Carmelo de Belén.

Oración

Salmo de contemplación

 

¿Con qué puedo compararme, Señor?

con los pajaritos implumes en su nido,

si el padre y la madre no les dan su alimento

mueren de hambre.

Así mi alma, Señor

sin Ti,

no tengo apoyo,

no puedo vivir.

¿Con qué me compararé, Señor?

Con un pequeño grano de trigo, sepultado en tierra.

si el rocío no lo alimenta

y el sol no lo calienta

el grano se marchita y muere.

Pero si Tú lo regalas

con la dulzura del rocío

y el calor de tu Sol

de la pequeña semilla

plena de linfa y de vigor

brotarán raíces

y germinará un tallo

fuerte en frutos abundante.

¿Con qué me compararé, Señor?

Con una rosa cortada

que al instante en la mano se marchita

y pierde su aroma.

Pero unida a su tallo

permanece fresca y brillante

intacta en su aroma.

Guárdame en Ti, Señor,

y comunícame tu Vida!...

¿Con qué te compararé, Señor?

Con la paloma que proporciona alimento a sus pequeños,

con una tierna madre

que alimenta a su criatura".

 

Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.

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