Joaquín Watanabe Jirozaemon fue un cristiano laico japonés de Yatsushiro, ciudad de la región de Kumamoto, en la isla de Kyushu, que murió a comienzos del siglo XVII. Pertenecía a una comunidad que había recibido el Evangelio de los misioneros llegados a Japón en el siglo anterior y que, tras la expulsión de los sacerdotes, se sostuvo gracias a catequistas laicos. Joaquín fue uno de ellos: enseñaba la doctrina, animaba la oración y acompañaba a las familias cristianas.
En Yatsushiro el señor del territorio, Kato Kiyomasa, emprendió una persecución contra los cristianos a partir de 1603, año en que fueron ejecutados varios miembros de familias de samuráis. Joaquín fue encarcelado por su fe y por su papel en la comunidad, y sometido a malos tratos para que renegara. No lo hizo, y murió en prisión el 26 de agosto de 1606, a consecuencia de las torturas. Su muerte se considera martirio. Tres años después, en 1609, fueron decapitados otros catequistas de la misma comunidad junto con sus hijos.
Joaquín Watanabe y los demás mártires de Yatsushiro forman parte del grupo de 188 mártires japoneses encabezado por el sacerdote Pedro Kibe, beatificados en Nagasaki el 24 de noviembre de 2008.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.