Anacoreta, que, después de haber adquirido fama de saber cuanto podían enseñar Grecia, Egipto y Roma,     se escondió en la soledad de la Tebaida para guardar riguroso silencio, que sólo     quebrantó una vez durante treinta años; siglo IV.

Fuente de la biografía: Evangelizo.org.

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