San Silvino fue un obispo misionero del norte de Francia a finales del siglo VII y comienzos del VIII. No se sabe nada seguro sobre su familia, pero su biografía antigua cuenta que pasó la juventud en la corte de los reyes merovingios y que, cuando estaba a punto de casarse, decidió dejarlo todo para seguir a Cristo en la castidad y la pobreza.
Según esa tradición, peregrinó a Roma y allí fue ordenado sacerdote y después obispo. Algunas fuentes lo relacionan con las sedes de Toulouse o Thérouanne, pero su nombre no aparece en las listas de ninguna de ellas, por lo que probablemente fue un obispo sin diócesis fija, dedicado a la predicación itinerante, una figura frecuente en aquella época. Trabajó sobre todo en la región de Thérouanne, en el actual norte de Francia, donde el cristianismo estaba poco arraigado. Se le recuerda por su vida austera y porque empleó buena parte de su fortuna en rescatar esclavos y cautivos.
Murió hacia el año 718 y fue enterrado en el monasterio de Auchy, en la región de Artois, donde se le veneró desde entonces. Su memoria se celebra el 17 de febrero.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.