
Miguel de la Mora de la Mora nació en el Rincón del Tigre, en el municipio de Tecalitlán, Jalisco (México), en una familia campesina. De niño trabajó en el campo, hasta que su hermano, que vivía en Colima, lo llevó a esa ciudad para que ingresara en el seminario. Fue ordenado sacerdote en 1906 y, entre otros encargos, fue capellán de la catedral de Colima.
En 1926 el gobierno de Colima aplicó con especial rigor la llamada Ley Calles, que restringía el culto y exigía el registro de los sacerdotes ante las autoridades civiles. El obispo y el clero de la diócesis se negaron a acatarla, y el padre Miguel siguió atendiendo a los fieles de forma clandestina. Detenido varias veces, se le exigió que reabriera la catedral bajo las condiciones del gobierno, a lo que no accedió. En agosto de 1927, tras intentar ponerse a salvo fuera de la ciudad, fue capturado y llevado de vuelta a Colima, donde lo fusilaron el 7 de agosto mientras rezaba.
Fue el primer sacerdote de la diócesis de Colima muerto en aquella persecución. Juan Pablo II lo canonizó el 21 de mayo de 2000, junto con san Cristóbal Magallanes y otros mártires mexicanos de la guerra cristera.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.