San Mamés, mártir. Este mártir de Capadocia, tan alabado de los Santos Gregorio y Basilio, tuvo por padres a dos insignes confesores de Cristo, que padecieron en Cesarean.
Mamés vino antes de tiempo al mundo, pues su madre Rufina le dió a luz en medio de los tormentos. Ammia se encargó de la crianza del niño, y le educó cristiana y literariamente en las escuelas de Cesarea.
El emperador Aureliano publicó un edicto prohibiendo la instrucción a los niños cristianos; el gobernador le hizo comparecer a su presencia para hacerle apostatar; no pudiendo, se le envió al mismo Aureliano, que estaba en Egea. Tampoco lo logró éste y le mandó ahogar en el mar.
El Cielo le salvó y llegó a Cesarea; un ángel le instruyó en los misterios más sublimes de nuestra religión.
Después se sucedieron nuevos interrogatorios ante los gobernadores y el emperador, las luchas en el circo con los leones, y finalmente un gladiador le remató en la arena del anfiteatro de Cesarea, 273.
Fuente de la biografía: Evangelizo.org.