
John Woodcock nació en 1603 en Lancashire (Inglaterra), hijo de padre protestante y madre católica. Se unió a la Iglesia católica siendo joven y, tras formarse en el continente, ingresó en la Orden de los Hermanos Menores, donde tomó el nombre de fray Martín de San Félix, y fue ordenado sacerdote. Regresó a su país para ejercer el ministerio clandestino que entonces arriesgaban los sacerdotes católicos, castigados por las leyes como traidores.
Fue detenido en 1644 y encerrado en el castillo de Lancaster en condiciones muy duras. Allí coincidió con dos sacerdotes del clero secular formados en el Colegio Inglés de Valladolid: Edward Bamber, que había sido arrestado y deportado varias veces y había logrado escapar en alguna ocasión, y Thomas Whitaker, nacido en Burnley en 1614, que había trabajado cinco años en Lancashire. Los tres pasaron un largo cautiverio en el que, según los testimonios, se distinguieron por su oración y su caridad con los demás presos. Whitaker reconoció que temía la muerte, pero rechazó salvar la vida a cambio de renunciar a su fe.
Fueron juzgados juntos, condenados por su condición de sacerdotes y ahorcados en Lancaster el 7 de agosto de 1646, durante la guerra civil inglesa. Bamber aún tuvo ánimo para reconciliar con la Iglesia a un condenado que iba a morir con ellos. Juan Pablo II los beatificó el 22 de noviembre de 1987, junto a otros 82 mártires de Inglaterra y Gales.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.