
Jordán Forzaté nació en Padua, en el norte de Italia, hacia 1158, en una familia noble de la ciudad. Siendo adolescente se refugió en el monasterio de San Benito, en las afueras, durante un gran incendio que devastó Padua; allí descubrió la vida religiosa y se quedó como monje. Con el tiempo fue elegido prior y reorganizó la comunidad, que acogía monjes y monjas en edificios separados, y promovió otras casas semejantes en la diócesis, dando origen a una pequeña congregación benedictina.
Hombre de gran prestigio, participó también en la vida pública de su ciudad como consejero y mediador en los conflictos entre facciones. Los papas le confiaron misiones delicadas, y tras la muerte de san Antonio de Padua en 1231 intervino en los trámites que llevaron a su rápida canonización. Se opuso a las ambiciones de Ezzelino da Romano, señor de la Marca Trevisana, y cuando este se apoderó de Padua en 1237 Jordán tuvo que abandonar la ciudad. Fue apresado y retenido durante un tiempo; finalmente consiguió refugiarse en Venecia.
Murió en el monasterio cisterciense de la Celestia de Venecia el 7 de agosto de 1248, sin haber podido regresar a su patria. Fue sepultado en Venecia y venerado desde entonces; sus contemporáneos lo describieron como hombre íntegro, sabio y honrado. El papa Clemente XIV confirmó su culto en 1769. Se le recuerda especialmente en Padua y en Venecia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.