Fileas fue obispo de Thmuis, en el delta del Nilo, a comienzos del siglo IV. Pertenecía a una familia rica y distinguida de Egipto, había ocupado cargos públicos y poseía una sólida formación filosófica. Se convirtió al cristianismo ya adulto y fue elegido obispo de su ciudad.
Durante la persecución de Diocleciano fue arrestado y llevado a Alejandría. Desde la cárcel escribió una carta a sus fieles, conservada por el historiador Eusebio de Cesarea, en la que describe los sufrimientos de los cristianos presos. Se conserva también el relato de su interrogatorio ante el prefecto Culciano, considerado uno de los documentos más fiables de la época, en el que el magistrado intenta una y otra vez convencerle, apelando a su familia, a su rango y a su sentido común, para que ofrezca sacrificios a los dioses. Su esposa, sus hijos y otros parientes, que no eran cristianos, le suplicaron también que salvara su vida, pero él se mantuvo firme.
Durante el juicio, un alto funcionario llamado Filoromo protestó en público ante la presión que se ejercía sobre el obispo, y fue arrestado en el acto. Ambos fueron condenados y decapitados en Alejandría hacia el año 306. Su memoria se celebra el 4 de febrero y se conserva tanto en la Iglesia latina como en las Iglesias de Oriente, en especial la copta.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.