Elías, llamado el Espeleota, es decir, «el que vive en cuevas», nació hacia el año 864 en Reggio Calabria, en el sur de Italia, en una familia acomodada de cultura griega. Siendo joven rechazó el matrimonio que le proponía su familia y abandonó su casa para dedicarse a Dios. Vivió como penitente en Sicilia y en Roma, donde recibió el hábito monástico según la tradición de san Basilio, y pasó también un tiempo en Patras, en Grecia, al que se vio obligado a huir por las incursiones sarracenas que asolaban Calabria.
De regreso en su tierra, se retiró con algunos compañeros a unas grutas cercanas a Melicuccà, en el macizo del Aspromonte, para llevar una vida de oración y penitencia. Su fama de santidad atrajo a numerosos discípulos y visitantes de los pueblos vecinos, y en torno a la cueva surgió una comunidad que combinaba la vida eremítica con la vida en común, según el modelo del monacato italogriego que floreció en Calabria en aquellos siglos.
Murió muy anciano hacia el año 960, en su monasterio de Melicuccà. Es uno de los santos más representativos del monacato bizantino del sur de Italia y se le sigue venerando en Calabria, especialmente en la zona de Melicuccà y en Reggio, donde la gruta asociada a su memoria es lugar de peregrinación.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.