Bajo el nombre de mártires de septiembre se recuerda a los sacerdotes, religiosos y algunos laicos asesinados en París durante las matanzas de los primeros días de septiembre de 1792, en plena Revolución Francesa. La mayoría eran clérigos que se habían negado a jurar la Constitución civil del clero, una ley que reorganizaba la Iglesia de Francia al margen de Roma y que el papa Pío VI había condenado.
En agosto de 1792 la Comuna de París ordenó detener a muchos de esos sacerdotes, llamados refractarios. Unos ciento sesenta fueron encerrados en el antiguo convento de los carmelitas, en la calle de Vaugirard, y otros en la abadía de Saint-Germain-des-Prés y en el seminario de Saint-Firmin. El 2 de septiembre, en un clima de pánico por el avance de los ejércitos extranjeros, grupos armados irrumpieron en esas prisiones. En el convento de los carmelitas se preguntó a cada preso si aceptaba el juramento; quienes se negaban eran asesinados en el jardín y en la escalera. Entre las víctimas había tres obispos, entre ellos el arzobispo de Arlés, Jean-Marie du Lau.
En 1926 el papa Pío XI beatificó a 191 de estos mártires, cuyo martirio por la fe pudo documentarse. La cripta de la iglesia de los Carmelitas, hoy integrada en el Instituto Católico de París, conserva restos de muchos de ellos y es un lugar de memoria y oración.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.