Refugio de Pecadores
Nuestra Señora del Refugio de Pecadores es una advocación mariana nacida en Italia a comienzos del siglo XVIII y muy arraigada en México, sobre todo en el norte del país. Su origen está ligado al jesuita Antonio Baldinucci, misionero popular en el centro de Italia, que hacia 1709 hizo pintar una copia de una imagen de la Virgen venerada cerca de Montepulciano y la llevó consigo en sus misiones con el título de Refugio de los Pecadores. La imagen original quedó en Frascati, cerca de Roma, donde fue coronada en 1717.
Los jesuitas trajeron la devoción a la Nueva España. El padre Juan José Giuca, que había asistido a la coronación en Frascati, llegó en 1719 y la difundió en sus misiones por la región de Puebla, donde se imprimieron y repartieron grandes cantidades de estampas. En 1744 un franciscano del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe, en Zacatecas, recibió de él una copia de la imagen. Ese colegio misionero la adoptó como patrona de sus misiones, y sus frailes la llevaron por buena parte del norte de México y hacia las Californias.
La Virgen del Refugio se representa habitualmente con el Niño en brazos, ambos coronados y en actitud de ternura, como madre a la que puede acudir cualquiera que necesite misericordia. Su fiesta se celebra el 4 de julio. Es patrona de numerosas parroquias, de manera especial en la diócesis de Zacatecas, y da nombre a la catedral de Matamoros, en Tamaulipas.
Oración
Oremos
Eres tú la mujer llena de gloria,
Alzada por encima de los astros;
Con tu sagrado pecho das la leche
Al que en su providencia te ha creado.
Lo que Eva nos perdió tan tristemente,
Tú lo devuelves por tu fruto santo;
Para que al cielo ingresen los que lloran,
Eres tú la ventana del costado.
Tú eres la puerta altísima del Rey
Y la entrada fulgente de la luz;
La vida que esta Virgen nos devuelve
Aplauda el pueblo que alcanzó salud.
Sea la gloria a ti, Señor Jesús,
Que de María Virgen has nacido,
Gloria contigo al Padre y al Paráclito,
Por sempiternos y gozosos siglos. Amén
María, pureza en vuelo,
Virgen de vírgenes, danos
La gracia de ser humanos
Sin olvidarnos del cielo.
Enséñanos a vivir,
Ayúdenos tu oración,
Danos en la tentación
La gracia de resistir.
Honor a la Trinidad
Por esta limpia victoria,
Y gloria por esta gloria
Que alegra la cristiandad. Amén
Dios todopoderoso y eterno, que has constituido a la Santísima Virgen María como refugio y auxilio de los pecadores, concédenos que, favorecidos con su protección, nos veamos libres de todas las culpas y alcancemos de tu misericordia la eterna felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.