
Pedro Kibe Kasui nació en 1587 en la isla de Kyūshū, en Japón, en una familia cristiana. Estudió en el seminario de los jesuitas y trabajó como catequista. Cuando en 1614 el gobierno japonés expulsó a los misioneros, partió con ellos al exilio en Macao. Allí no fue posible que se ordenara sacerdote, ya que entonces se ponían muchas trabas a la ordenación de japoneses, y decidió entonces ir a Roma.
Hizo gran parte del viaje por tierra, a través de la India, Persia y Tierra Santa, siendo probablemente el primer japonés que visitó Jerusalén. En Roma fue ordenado sacerdote en 1620 e ingresó en la Compañía de Jesús. Después de completar su formación en Portugal, emprendió el largo regreso a Asia, con escalas, naufragios y enfermedades, y logró entrar clandestinamente en Japón en 1630, en plena persecución. Ejerció su ministerio en secreto en Nagasaki y luego en las regiones del norte, durante casi una década.
En 1639 fue capturado en el territorio de Sendai y llevado a Edo, la actual Tokio, donde fue interrogado por las más altas autoridades del shogunato. Se negó a renegar de su fe, animó a sus catequistas a perseverar y murió mártir tras sufrir el tormento de la fosa, en julio de 1639. Encabeza el grupo de 188 mártires japoneses beatificados en Nagasaki el 24 de noviembre de 2008, durante el pontificado de Benedicto XVI.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.