
Jacobo Salès, francés del siglo XVI, entró en la Compañía de Jesús, en la que fue ordenado sacerdote y destacó como predicador y profesor de teología. Guillermo Saultemouche era hermano coadjutor de la misma orden, es decir, un jesuita no sacerdote dedicado a los servicios materiales de la comunidad. Ambos vivieron en una Francia desgarrada por las guerras de religión entre católicos y hugonotes, los protestantes calvinistas franceses.
A finales de 1592 fueron enviados a predicar a Aubenas, en el Vivarais, una región donde la confrontación religiosa era especialmente intensa. El padre Salès predicó con éxito el Adviento y la Cuaresma, centrándose en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, punto central de la controversia con los calvinistas. El 6 de febrero de 1593 la ciudad cayó en manos de tropas hugonotas, que detuvieron a los dos jesuitas. El sacerdote fue sometido a discusiones teológicas con ministros protestantes, en las que defendió la doctrina católica.
Al día siguiente, 7 de febrero, fueron asesinados ante la población. El padre Salès intentó salvar a su compañero diciendo que solo era su acompañante, pero el hermano Guillermo se negó a separarse de él y murió abrazado a su cuerpo. Pío XI los beatificó el 6 de junio de 1926. Son venerados en la diócesis de Viviers y en la Compañía de Jesús.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.