Beato

Beato Guido de Montfellier

Se celebra el 7 de febrero

Guido de Montpellier nació a mediados del siglo XII en Montpellier, en el sur de Francia, en la familia de los Guillem, señores de la ciudad. En lugar de seguir la carrera de las armas o del gobierno, como correspondía a su posición, decidió dedicar su vida y sus bienes al cuidado de los necesitados.

Hacia el final de aquel siglo fundó en Montpellier un hospital dedicado al Espíritu Santo, abierto a enfermos, peregrinos, pobres y, de manera especial, a niños abandonados y madres solas. En torno a él reunió a un grupo de hombres que se consagraban al servicio de los enfermos, origen de la Orden Hospitalaria del Espíritu Santo, que el papa Inocencio III aprobó en 1198. El mismo papa lo llamó a Roma y le confió el hospital de Santo Spirito in Sassia, junto al Vaticano, que se convirtió en uno de los grandes centros asistenciales de la cristiandad. La orden se extendió rápidamente por Francia, Italia y otros países de Europa, con numerosas casas y hospitales.

Guido murió en Roma en 1208. La tradición de su orden lo recuerda como beato y como ejemplo de caridad hacia los más pobres, y su figura está ligada a la historia de la asistencia hospitalaria en la Edad Media, en una época en la que los hospitales eran sobre todo obra de la Iglesia.

Oración

¡Bienaventurado Padre Guido porque supiste vivir como pobre de espíritu! ¡Bienaventurado Padre Guido que supiste sufrir con los que sufren!, ¡Bienaventurado Padre Guido porque hiciste de los dolores de la Iglesia tus dolores!
¡Bienaventurado Padre Guido que tuviste hambre y sed del Reino de Dios! ¡Bienaventurado Padre Guido que siempre buscaste la Paz y la concordia!, ¡Bienaventurado Padre Guido que buscaste trasmitir la pureza de corazón! ¡Bienaventurado Padre Guido que fuiste misericordioso y trasmitiste el ejercicio de la misericordia a todos tus hijos e hijas!
¡Bienaventurados tus hijos que se encuentren entre las Bienaventuranzas del Señor, porque ninguna de sus fatigas quedaran sin recompensa eterna pues escucharan de los dulces labios del Señor aquellas palabras evangélicas que tanto ilusionaron tu corazón Padre Guido:
“Venid benditos de mi padre, recibid la herencia del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”.

Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.

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