
El beato Ceslao, en polaco Czesław, nació en Polonia, en la región de Silesia, hacia 1180. Era sacerdote y canónigo en Sandomierz cuando, en un viaje a Roma acompañando al obispo de Cracovia, conoció a santo Domingo de Guzmán. Según la tradición de la orden, él y san Jacinto, también polaco, recibieron allí el hábito de los predicadores de manos del propio fundador, hacia 1220.
De regreso a su tierra, Ceslao fue uno de los pioneros de la Orden de Predicadores en Europa central. Predicó en Bohemia y en Silesia y fundó conventos, entre ellos el de Praga y el de Breslau, la actual Wrocław, del que fue superior. Allí desarrolló la mayor parte de su labor, como predicador y como guía espiritual, con fama de hombre de oración y de vida austera.
Según la tradición, durante la invasión de los mongoles de 1241 su oración sostuvo a la población de Breslau, asediada por los invasores, y la ciudad se vio libre del peligro. Murió en Breslau hacia 1242 y fue sepultado en la iglesia de los dominicos, donde aún se le venera. Su culto fue confirmado por el papa Clemente XI en 1713, y es considerado uno de los patronos de Wrocław.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.