Mírame, oh mi amado y buen Jesús
La oración que se reza de rodillas ante un crucifijo, mirándolo.
Se puede empezar cualquier día
Nueve días mirando la cara de Cristo, para desagraviar y para aprender a mirar.
Esta novena no tiene fecha: se empieza el día que haga falta y se reza nueve días seguidos.
Es una devoción de Cuaresma: mirar el rostro de Jesús en la Pasión y desagraviar las burlas. Está unida al lienzo de la Verónica y al santo Rostro de Jaén y de Alicante.
Mirar una cara es lo contrario de despreciarla. Esta novena es, en el fondo, un entrenamiento para mirar.
Se reza sobre todo en Cuaresma, y tradicionalmente en los días de Carnaval, como desagravio. Se empieza cualquier día y se rezan nueve seguidos.
Santo Rostro de Jesús,
maltratado y escupido:
que yo aprenda a mirar.
A mirarte a ti
y a mirar a los que nadie mira.
Amén.
Oh Jesús,
que dijiste «busca mi rostro»:
no me escondas tu cara,
y enséñame a reconocerla
en los que sufren.
Santo Rostro de Jesús, ten misericordia de nosotros.
Amén.
La oración que se reza de rodillas ante un crucifijo, mirándolo.
Las catorce estaciones, con el versículo que se dice en cada una.
Para la adoración: estar delante del sagrario sin hacer nada más que estar.