Día 1 de 9
Primer día — La Verónica
Oración de todos los días
Santo Rostro de Jesús,
maltratado y escupido:que yo aprenda a mirar.
A mirarte a ti
y a mirar a los que nadie mira.
Amén.Lectura del día
3 Hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, estando a la mesa, entró una mujer con un vaso de alabastro lleno de ungüento o perfume hecho de la espiga del nardo, de mucho precio, y, quebrando el vaso, derramó el bálsamo sobre la cabeza de Jesús. 4 Algunos de los presentes, irritados interiormente, decían: ¿A qué fin desperdicias ese perfume, 5 siendo así que se podía vender en más de trescientos denarios y dar el dinero a los pobres? Con cuyo motivo bramaban contra ella. 6 Mas Jesús les dijo: Dejadla en paz: ¿por qué la molestáis? La obra que ha hecho conmigo es buena. 7 Pues que a los pobres los tenéis siempre con vosotros, y podéis hacerles bien cuando quisiereis: mas a Mí no me tendréis siempre. 8 Ella ha hecho cuanto estaba en su mano: se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. 9 En verdad os digo que doquiera que se predicare este Evangelio por todo el mundo, se contará también en memoria de esta mujer lo que acaba de hacer.
Meditación del día 1
La tradición cuenta que una mujer salió de la fila y le limpió la cara. Un gesto inútil y enorme.
En Betania, una mujer rompe un frasco de perfume carísimo y lo derrama sobre la cabeza de Jesús. Los presentes se indignan: qué desperdicio, se podía haber vendido y dar el dinero a los pobres. Jesús la defiende: ha hecho una obra buena conmigo, y donde se anuncie el evangelio se contará lo que hizo.
La Verónica no aparece en los evangelios. Es una figura de la tradición, recogida en la sexta estación del vía crucis: una mujer que sale de entre la gente y limpia con un paño la cara ensangrentada de Jesús. Su gesto es de la misma familia que el de Betania: no cambia el resultado, no lo salva de la cruz, y sin embargo queda para siempre.
Nos frena la sensación de que un gesto pequeño no sirve para nada. Dar un vaso de agua a quien vive en la calle, defender en voz alta al compañero humillado, quedarse con un desconocido que se desmayó. Hoy no midas el gesto por su eficacia; mídelo por si es justo.
Petición
Dame valor para gestos pequeños en público.
Amén.Oración final
Oh Jesús,
que dijiste «busca mi rostro»:
no me escondas tu cara,
y enséñame a reconocerla
en los que sufren.Santo Rostro de Jesús, ten misericordia de nosotros.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.