Día 2 de 9

Segundo día — Las burlas

  1. Oración de todos los días

    Santo Rostro de Jesús,
    maltratado y escupido:

    que yo aprenda a mirar.
    A mirarte a ti
    y a mirar a los que nadie mira.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Marcos 14,61-65

    61 Jesús callaba, y nada respondió. Interrogóle el Sumo Sacerdote nuevamente, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo de Dios bendito? 62 A esto le respondió Jesús: Yo soy: y algún día veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la majestad de Dios, y venir sobre las nubes del cielo. 63 Al punto el Sumo Sacerdote, rasgando sus vestiduras, dice: ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? 64 Vosotros mismos habéis oído la blasfemia: ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron por reo de muerte. 65 Y luego empezaron algunos a escupirle, y tapándole la cara, dábanle golpes, diciéndole: Profetiza o adivina quién te ha dado: y los ministriles le daban de bofetadas. Las negaciones de Pedro
  3. Meditación del día 2

    Le taparon la cara, lo abofetearon y le pidieron que adivinara quién era. La crueldad tiene esa forma de juego.

    Ante el sanedrín, Jesús responde una sola vez. Lo declaran reo de muerte, y entonces empieza la diversión: algunos le escupen, le tapan la cara, le dan puñetazos y le dicen: adivina quién te pegó. Los guardias lo reciben a bofetadas.

    La crueldad casi nunca se presenta como crueldad. Se presenta como broma. El acoso escolar empieza con apodos y risas, el maltrato al empleado nuevo se llama novatada, la burla al que tiene una discapacidad se comparte como meme. El que se ríe suele decir que no es para tanto.

    Quien vio esa escena desde fuera y no hizo nada tenía también su parte. Lo mismo pasa en un grupo de chat donde se ridiculiza a alguien, en la oficina donde todos se ríen del más débil. Desagraviar el Rostro de Jesús empieza por no sumarse a esas risas y, cuando puedas, cortarlas. Revisa hoy tus mensajes y tus conversaciones: ¿a quién has convertido en blanco de burla, aunque fuera sin mala intención?

  4. Petición

    Que no me ría nunca de la humillación de otro.
    Amén.

  5. Oración final

    Oh Jesús,
    que dijiste «busca mi rostro»:
    no me escondas tu cara,
    y enséñame a reconocerla
    en los que sufren.

    Santo Rostro de Jesús, ten misericordia de nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.