Día 3 de 9
Tercer día — La cara que no se olvida
Oración de todos los días
Santo Rostro de Jesús,
maltratado y escupido:que yo aprenda a mirar.
A mirarte a ti
y a mirar a los que nadie mira.
Amén.Lectura del día
2 Porque Él crecerá a los ojos del pueblo como una humilde planta, y brotará como una raíz en tierra árida; no es de aspecto bello, ni es esplendoroso; le hemos visto, y nada hay que atraiga nuestros ojos, ni llame nuestra atención hacia Él; 3 despreciado, y el desecho de los hombres, varón de dolores, y que sabe lo que es padecer; y su rostro como cubierto de vergüenza y afrentado; por lo que no hicimos ningún caso de Él. 4 Es verdad que Él mismo tomó sobre sí nuestras dolencias y pecados, y cargó con nuestras penalidades; pero nosotros le reputamos como un leproso, y como un hombre herido de la mano de Dios y humillado. 5 Siendo así que por causa de nuestras iniquidades fue Él llagado, y despedazado por nuestras maldades; el castigo de que debía nacer nuestra paz con Dios descargó sobre Él, y con sus cardenales fuimos nosotros curados.
Meditación del día 3
Quien ha visto sufrir a alguien de verdad recuerda su cara, no las palabras.
Isaías describe a un siervo sin belleza ni aspecto atractivo, despreciado, varón de dolores, ante quien se oculta el rostro. Lo tuvimos por castigado de Dios, dice, y sin embargo cargaba con nuestros dolores, y sus heridas nos curaron.
Los cristianos leyeron este canto como un retrato de la Pasión. Llama la atención que el profeta hable tanto de la cara: un rostro desfigurado del que la gente aparta la vista. Lo que no queremos mirar es justamente donde Dios se esconde.
Quien ha acompañado a alguien en una enfermedad larga o en una agonía no olvida su cara. Las palabras se borran, pero el gesto de dolor, la mirada al despedirse, el rostro cansado del último día se quedan. Esa memoria no es solo tristeza: es una forma de seguir amando. Hoy acuérdate de una cara así, la de alguien que sufrió cerca de ti, y pon esa cara delante de Dios. Si esa persona vive, búscala.
Petición
Que recuerde las caras de los que sufren cerca.
Amén.Oración final
Oh Jesús,
que dijiste «busca mi rostro»:
no me escondas tu cara,
y enséñame a reconocerla
en los que sufren.Santo Rostro de Jesús, ten misericordia de nosotros.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.