Día 5 de 9

Quinto día — El rostro del pobre

  1. Oración de todos los días

    Santo Rostro de Jesús,
    maltratado y escupido:

    que yo aprenda a mirar.
    A mirarte a ti
    y a mirar a los que nadie mira.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 25,35-40

    35 Porque Yo tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: era peregrino, y me hospedasteis: 36 estaba desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: encarcelado, y vinisteis a verme y consolarme. 37 A lo cual los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos nosotros hambriento y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos peregrino, y te hospedamos; desnudo, y te vestimos? 39 O ¿cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a visitarte? 40 Y el rey, en respuesta, les dirá: En verdad os digo, siempre que lo hicisteis con alguno de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis.
  3. Meditación del día 5

    La fe dice que su cara está en el hambriento y el preso. No es una metáfora amable.

    En el juicio final, el rey dice: tuve hambre y me dieron de comer, estuve desnudo, enfermo, en la cárcel, y ustedes vinieron. Los justos se sorprenden: ¿cuándo te vimos así? Y la respuesta es inapelable: lo que hicieron con uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hicieron.

    No es una metáfora amable. Jesús se identifica con el que pide en el semáforo, el preso que nadie visita, el migrante sin papeles, el anciano abandonado en un hogar. Los justos de la parábola no sabían que estaban tratando con él; simplemente trataron bien a quien tenían delante.

    Una de las humillaciones más frecuentes para quien vive en la calle es que nadie lo mire a los ojos. Pasamos rápido, desviamos la vista, subimos el vidrio del carro. A veces no podemos dar dinero, y no siempre conviene hacerlo. Pero siempre se puede mirar, saludar, preguntar el nombre. Hoy, si alguien te pide en la calle, míralo a la cara antes de responder lo que sea.

  4. Petición

    Que mire a los ojos a quien pide en la calle.
    Amén.

  5. Oración final

    Oh Jesús,
    que dijiste «busca mi rostro»:
    no me escondas tu cara,
    y enséñame a reconocerla
    en los que sufren.

    Santo Rostro de Jesús, ten misericordia de nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.