Ven, Espíritu Santo
La invocación breve con la que se empieza cualquier cosa que necesite luz.
Del 7 al 15 de mayo
La novena más antigua de la Iglesia: los nueve días entre la Ascensión y Pentecostés.
Empieza el 7 de mayo, dentro de 231 días.
Todas las novenas vienen de esta. Entre la Ascensión y Pentecostés los discípulos pasaron nueve días juntos, sin saber a qué esperaban, y de ahí salió la Iglesia.
Cada día se pide uno de los siete dones, y los dos últimos se dedican a lo que el Espíritu hace en la Iglesia y en la propia vida.
Del viernes siguiente a la Ascensión al sábado anterior a Pentecostés. Es la novena original: los apóstoles pasaron esos días encerrados, esperando. Se reza también antes de una confirmación, al empezar un curso o ante una decisión grande.
Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía tu Espíritu y todo será creado,
y renovarás la faz de la tierra.
Amén.
Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles;
llena de la divina gracia los corazones
que tú mismo has creado.
Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo:
haz que sintamos siempre en él nuestro consuelo
y gocemos de su gracia.
Amén.
La invocación breve con la que se empieza cualquier cosa que necesite luz.
El himno con el que la Iglesia pide el Espíritu en todo comienzo solemne.
La «Veni Sancte Spiritus»: el himno que llama al Espíritu descanso del trabajo y consuelo del llanto.
Para pedir luz cuando se quiere acertar y no sólo quedarse tranquilo.