Día 5 de 9

Quinto día — El don de fortaleza

  1. Oración de todos los días

    Ven, Espíritu Santo,
    llena los corazones de tus fieles
    y enciende en ellos el fuego de tu amor.

    Envía tu Espíritu y todo será creado,
    y renovarás la faz de la tierra.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 4,13-20

    13 Viendo ellos la firmeza de Pedro, y de Juan, constándoles, por otra parte, que eran hombres sin letras, y del vulgo, estaban llenos de admiración, conociendo que eran de los que habían sido discípulos de Jesús: 14 por otra parte, al ver al hombre que había sido curado, estar con ellos en pie, nada podían replicar en contrario. 15 Mandáronles, pues, salir fuera de la junta: y comenzaron a deliberar entre sí, 16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres?, el milagro hecho por ellos es notorio a todos los habitantes de Jerusalén: es tan evidente, que no podemos negarle. 17 Pero a fin de que no se divulgue más en el pueblo, apercibámosles que de aquí en adelante no tomen en boca este nombre, ni hablen de Él a persona viviente alguna. 18 Por lo tanto, llamándolos, les intimaron que por ningún caso hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. 19 Mas Pedro y Juan respondieron a esto, diciéndoles: Juzgad vosotros si en la presencia de Dios es justo el obedeceros a vosotros antes que a Dios: 20 porque nosotros no podemos menos de hablar lo que hemos visto y oído.
  3. Meditación del día 5

    Fortaleza no es no tener miedo: es hacer lo que hay que hacer con miedo encima. Los mismos que se encerraron salieron a hablar en la plaza.

    Las autoridades se quedan sorprendidas: Pedro y Juan son hombres sin estudios y hablan con una firmeza que no se explica. Pocas semanas antes, uno de ellos había jurado no conocer a Jesús delante de una criada. Algo cambió, y no fue que dejaran de tener miedo. Los habían detenido, podían volver a hacerlo, y aun así contestaron: no podemos callar lo que hemos visto.

    La fortaleza de la vida diaria no suele salir en los periódicos. Es la madre que sigue yendo a la quimioterapia, el empleado que se niega a firmar algo falso aunque le cueste el puesto, la mujer que denuncia lo que le hicieron en una parroquia cuando todos le pedían silencio por el bien de la Iglesia. Ese silencio nunca fue por el bien de nadie.

    No pidas no sentir miedo: pide no obedecerle. A veces la fortaleza es un gesto grande, y casi siempre es levantarse un día más para hacer lo mismo de ayer con el mismo peso encima.

  4. Petición

    Dame fortaleza:
    para sostener lo que llevo,
    para decir la verdad cuando cueste
    y para volver a levantarme mañana.
    Amén.

  5. Oración final

    Ven, Espíritu Creador,
    visita las almas de tus fieles;
    llena de la divina gracia los corazones
    que tú mismo has creado.

    Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles
    con la luz del Espíritu Santo:
    haz que sintamos siempre en él nuestro consuelo
    y gocemos de su gracia.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.