Santa

Santa Julita de Cesarea

Se celebra el 30 de julio

Santa Julita fue una viuda de Cesarea de Capadocia, en el centro de la actual Turquía, que murió mártir a comienzos del siglo IV, durante la persecución del emperador Diocleciano. Los edictos de aquellos años privaron a los cristianos de sus derechos ciudadanos y de la protección de los tribunales, de modo que cualquiera podía aprovecharse de ellos.

Julita era una mujer acomodada, con tierras, ganado y otros bienes. Un hombre poderoso de la región se apoderó de una parte importante de sus propiedades y, cuando ella reclamó ante la justicia, la denunció como cristiana para quedarse con lo usurpado. El juez le exigió que ofreciera incienso a los dioses como condición para atender su demanda. Julita se negó: prefería perder sus bienes y la vida antes que renegar del Dios que la había creado. El juez entregó sus propiedades al usurpador y la condenó a morir en la hoguera. Según el relato, antes de morir animó a otras mujeres cristianas a mantenerse firmes en la fe.

Su recuerdo se conservó con especial cariño en Cesarea. San Basilio Magno, obispo de esa ciudad unas décadas después, le dedicó una homilía en la fiesta de su martirio, presentándola como ejemplo de fortaleza femenina. La Iglesia la recuerda el 30 de julio.

Biografía: redacción de Misa de Hoy.

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