María Vicenta Chávez Orozco nació el 6 de febrero de 1867 en Cotija, en el estado mexicano de Michoacán, y creció en Guadalajara, en el barrio de Mexicaltzingo, entonces habitado por gente sencilla. En 1892 tuvo que ser internada por una pleuresía en un pequeño hospital para enfermos pobres que había fundado el párroco del barrio en su propia casa parroquial. Durante esa estancia sintió la llamada a dedicar su vida a Dios sirviendo a los enfermos, y una vez curada volvió al hospital para quedarse.
Con otras jóvenes formó una comunidad que en 1905 se convirtió en la congregación de las Siervas de los Pobres, más tarde llamadas Siervas de la Santísima Trinidad y de los Pobres. Fue su superiora general durante unos treinta años, y bajo su guía se abrieron diecisiete casas en México, entre hospitales, clínicas y asilos. Vivió los años de la Revolución y de la persecución religiosa de los años veinte, cuando sus hospitales fueron ocupados por tropas; ella siguió atendiendo a los heridos de ambos bandos, aun bajo amenazas.
En sus últimos años sufrió una dolorosa enfermedad de la vista. Murió en Guadalajara el 30 de julio de 1949. Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 9 de noviembre de 1997, y su congregación sigue presente en México y otros países.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.