Ana Schäffer fue una laica alemana que pasó más de veinte años postrada en cama tras un grave accidente, y es venerada como modelo de aceptación del sufrimiento y de apostolado desde la enfermedad. Nació el 18 de febrero de 1882 en Mindelstetten, en Baviera, entre Ratisbona e Ingolstadt, en una familia modesta. Desde niña deseaba ser religiosa misionera y, para reunir la dote que le permitiera entrar en un convento, se puso a trabajar como sirvienta.
El 4 de febrero de 1901, cuando trabajaba en la casa de un guardabosques en Stammham, sufrió un accidente con una caldera de agua hirviendo que le causó gravísimas quemaduras en las piernas. Nunca se recuperó: tras muchos tratamientos quedó inválida y con dolores constantes. Después de un tiempo de lucha interior, aceptó su situación como una forma de unirse a Cristo y ofrecer su dolor por los demás.
Desde su cama mantuvo una amplia correspondencia con personas que le pedían consejo y oración, y recibía visitas de gente de toda la comarca. Murió en Mindelstetten el 5 de octubre de 1925. Juan Pablo II la beatificó en 1999 y Benedicto XVI la canonizó el 21 de octubre de 2012. Su tumba, en la iglesia de Mindelstetten, es un lugar de peregrinación muy visitado en Baviera.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.