
San Víctor fue un mártir de Marsella, en el sur de la Galia, que murió probablemente a finales del siglo III o comienzos del IV, durante las persecuciones contra los cristianos. Su culto es muy antiguo, pero el relato de su martirio que ha llegado hasta nosotros se escribió mucho después y contiene numerosos elementos legendarios.
Según esa narración, Víctor era un soldado romano que servía en Marsella en tiempos del emperador Maximiano. Visitaba a los cristianos y los animaba a mantenerse firmes, por lo que fue denunciado. Al negarse a ofrecer sacrificios a los dioses fue torturado, y durante su encarcelamiento convirtió a tres de sus guardianes, que murieron mártires antes que él. Llevado de nuevo ante el emperador, derribó de una patada el altar del ídolo; como castigo le cortaron el pie y lo sometieron al tormento de una piedra de molino, y finalmente fue decapitado.
Sobre su tumba se levantó en el siglo V la abadía de San Víctor de Marsella, fundada según la tradición por Juan Casiano, que fue uno de los grandes monasterios de la Galia. Su iglesia y su cripta se conservan todavía. San Víctor es uno de los patronos de Marsella y es invocado tradicionalmente contra las enfermedades de los pies.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.