
San Símaco fue papa entre los años 498 y 514. Nació en Cerdeña, era hijo de un tal Fortunato y, según el Liber Pontificalis, recibió el bautismo ya adulto en Roma, donde llegó a ser diácono de la Iglesia romana. A la muerte del papa Anastasio II fue elegido para sucederle, pero el mismo día un grupo de clérigos y senadores favorables a un acercamiento con el emperador de Constantinopla eligió a otro candidato, el arcipreste Lorenzo. Comenzó así un cisma que dividió a la Iglesia de Roma durante años.
Ambos bandos recurrieron al rey ostrogodo Teodorico, que gobernaba Italia desde Rávena, y este resolvió a favor de Símaco por haber sido elegido antes y por la mayoría. Aun así, los partidarios de Lorenzo siguieron atacándolo con acusaciones graves, y hubo enfrentamientos violentos en las calles de Roma. Un sínodo de obispos reunido en el año 501 se negó a juzgar al papa y lo reconoció como legítimo. El conflicto no terminó del todo hasta hacia el 506, cuando Teodorico retiró su apoyo a Lorenzo.
Superada la crisis, Símaco desarrolló una notable labor de caridad y construcción. Envió ayuda y una carta de consuelo a los obispos africanos desterrados a Cerdeña por el rey vándalo arriano Trasamundo, rescató a cautivos de las incursiones bárbaras en el norte de Italia, fundó albergues para pobres y construyó o embelleció varias iglesias, entre ellas la de San Pancracio. Murió el 19 de julio del 514 y fue sepultado en San Pedro. Su memoria se celebra el 19 de julio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.