San Ságar, también llamado Sagaris, fue obispo de Laodicea, ciudad de Frigia situada en la actual Turquía, y murió mártir en la segunda mitad del siglo II. Pertenece a la generación de pastores que gobernaron las comunidades cristianas de Asia Menor poco después de la época de los apóstoles, una región donde el cristianismo había arraigado con mucha fuerza y donde se encontraban algunas de las Iglesias mencionadas en el libro del Apocalipsis.
Lo poco que se sabe de él procede de antiguos escritores eclesiásticos. Melitón, obispo de Sardes, recordaba que su martirio tuvo lugar bajo el proconsulado de un gobernador romano de Asia, en años en los que en Laodicea se discutía vivamente sobre la fecha en que debía celebrarse la Pascua. Por eso suele situarse su muerte hacia los años 166 o 167, durante el reinado de Marco Aurelio. Más tarde, Polícrates de Éfeso lo mencionó entre los grandes testigos de la fe de aquellas Iglesias, señal de que su memoria era muy apreciada.
No se conservan relatos detallados de su martirio. Su recuerdo sobrevive sobre todo como el de un obispo fiel que entregó la vida en tiempos de persecución, y la Iglesia lo conmemora el 6 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.