
Francisco Trung era un cabo del ejército del reino de Annam, en el centro del actual Vietnam, a mediados del siglo XIX. Tenía unos veintiocho años cuando fue arrestado. Según el relato de su proceso, su detención no se debió en principio a su fe, sino a un intento de favorecer su ascenso militar, pero en el curso de la investigación se le exigió demostrar su lealtad al emperador Tu Duc pisoteando una cruz, gesto con el que las autoridades obligaban a los sospechosos a renegar públicamente del cristianismo.
Francisco se negó. Declaró que era cristiano, que estaba dispuesto a servir y combatir por su soberano, pero no a renunciar a su religión. Durante meses las autoridades alternaron las amenazas, las promesas y la tortura para obtener su apostasía, sin conseguirlo. Fue condenado a muerte y la sentencia, confirmada por el emperador, se cumplió el 6 de octubre de 1858 en An Hòa, donde fue decapitado.
Su martirio se enmarca en la dura persecución desatada por Tu Duc contra los cristianos, en la que murieron misioneros extranjeros, sacerdotes vietnamitas y miles de laicos. Juan Pablo II lo canonizó en Roma el 19 de junio de 1988, junto con el grupo de 117 mártires de Vietnam encabezado por san Andrés Dung-Lac, cuya fiesta común se celebra el 24 de noviembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.