
Artaldo, llamado también Arturo o Arthaud, nació hacia 1101 en el castillo de Sothonod, en Saboya. De joven pasó un tiempo en la corte del conde Amadeo III de Saboya, pero muy pronto abandonó la vida cortesana e ingresó en la cartuja de Portes, en el Bugey. La Orden de los Cartujos, fundada por san Bruno pocas décadas antes, combinaba la vida solitaria en la celda con algunos momentos de vida comunitaria, en un ambiente de silencio y austeridad.
Siendo ya sacerdote y monje experimentado, fue enviado a fundar una nueva cartuja en el Valromey. El primer monasterio ardió poco después de su fundación, y Artaldo lo reconstruyó en otro lugar, junto al río Arvières, donde surgió la cartuja de ese nombre. Su prestigio espiritual creció hasta el punto de ser consultado por personajes importantes de su tiempo. Ya anciano, hacia los ochenta años, fue elegido obispo de Belley contra su voluntad; tras dos años de gobierno logró que se aceptara su renuncia y regresó a su cartuja.
Poco antes de morir recibió la visita de san Hugo, obispo de Lincoln, también cartujo, que había favorecido la fundación de Arvières ante el rey Enrique II de Inglaterra. Artaldo murió en Arvières hacia 1206, a una edad muy avanzada, más de cien años según la tradición. Su culto fue confirmado en 1834 para la diócesis de Belley, y los cartujos lo veneran como beato. Se le recuerda el 6 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.