
Isidoro de Loor nació el 8 de abril de 1881 en Vrasene, en Flandes (Bélgica), en una familia campesina profundamente creyente. Trabajó en el campo y, en invierno, como peón en obras de pavimentación; cantaba en el coro de la parroquia, daba catequesis y practicaba con asiduidad el vía crucis, devoción que lo acercó al misterio de la Pasión. Un sacerdote redentorista lo orientó hacia los pasionistas, y en 1907, a los veintiséis años, ingresó como hermano religioso en su noviciado de Ere, donde profesó al año siguiente con el nombre de Isidoro de San José.
Vivió casi toda su vida religiosa en el convento pasionista de Courtrai (Kortrijk). Allí se ocupó de tareas sencillas, como el huerto, la cocina y la portería, y era conocido por su bondad y su trato afable con quienes llamaban a la puerta. Se le llegó a llamar «el hermano que siempre sonríe».
En 1911 se le diagnosticó un cáncer, primero en un ojo y luego extendido a otros órganos. Soportó años de enfermedad y dolores intensos con serenidad y sin dejar de trabajar mientras pudo. Murió en Courtrai el 6 de octubre de 1916, en plena Primera Guerra Mundial. Juan Pablo II lo beatificó el 30 de septiembre de 1984. Su tumba, en Kortrijk, es meta de visitas de enfermos que piden su intercesión.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.