
Pedro Liu Ziyu fue un laico cristiano chino que vivía en la aldea de Zhujiaxiezhuang, en la provincia de Hebei, en el norte de China. Estaba encargado de cuidar la iglesia del pueblo, y era conocido como un creyente fervoroso y comprometido con su pequeña comunidad.
En el verano de 1900, durante la rebelión de los bóxers, un movimiento que atacaba violentamente a los extranjeros y a los cristianos chinos, muchos fieles de la región fueron asesinados. Cuando se anunció la llegada de los bóxers a la aldea, la mayoría de los cristianos huyeron, pero Pedro decidió quedarse para no dejar abandonada la iglesia. Un mandarín favorable a los rebeldes, al no encontrarlo, hizo detener a un sobrino suyo, que no era cristiano. Para evitar que el muchacho sufriera represalias, Pedro se presentó voluntariamente ante el mandarín.
Este le ofreció la vida a cambio de renunciar al cristianismo, pero Pedro se negó, a pesar de que algunos conocidos le aconsejaban ceder. Fue condenado y muerto a golpes de espada el 17 de julio de 1900. Fue beatificado en 1955 y canonizado por Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000, junto con otros 119 mártires de China, entre ellos numerosos laicos que murieron en distintas persecuciones entre los siglos XVII y XX.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.