Magdalena Albrizzi vivió en el siglo XV en la región de Como, en el norte de Italia, y procedía de una familia noble. Tras la muerte de sus padres decidió dejar el mundo y consagrarse a Dios. Según su biografía tradicional, cuando estaba a punto de entrar en un convento de la ciudad sintió la llamada a dirigirse a Brunate, una pequeña localidad en las montañas que dominan el lago de Como, donde existía una comunidad de mujeres que vivía en gran pobreza.
Allí ingresó y, con el tiempo, fue elegida superiora. Bajo su dirección la comunidad creció y se unió a la familia agustiniana, adoptando la regla de las ermitañas de San Agustín. Magdalena promovió también una casa filial en la ciudad de Como, aunque ella siguió viviendo en Brunate. Sus contemporáneos la recordaban por su atención a los enfermos, por su confianza en la oración y porque animaba a sus hermanas a recibir con frecuencia la comunión, algo poco habitual en su época.
Murió en Brunate en 1465, ya anciana, tras una larga enfermedad. Su memoria se conservó en la zona del lago de Como, donde se la veneró desde su muerte, y su culto fue reconocido oficialmente por la Iglesia a comienzos del siglo XX. Es una de las figuras de la tradición agustiniana femenina de la Lombardía.
Oración
Oremos
Concédenos, Señor, un conocimiento profundo y un amor intenso a tu santo nombre, semejantes a los que diste a Magdalena Albrizi, para que así, sirviéndote con sinceridad y lealtad, a ejemplo suyo también nosotros te agrademos con nuestra fe y con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.