Pedro Da fue uno de los numerosos cristianos vietnamitas que dieron la vida por su fe en el siglo XIX, durante la persecución desatada bajo el emperador Tu Duc. Era natural de la aldea de Ngoc Cuc, en el antiguo Tonkín, la región norte del actual Vietnam, y se ganaba la vida como carpintero. Al mismo tiempo servía a su comunidad como sacristán de la pequeña iglesia del pueblo, un oficio humilde pero muy valioso en una Iglesia que sobrevivía gracias al compromiso de sus laicos, pues los sacerdotes eran escasos y vivían escondidos.
En diciembre de 1861 fue arrestado junto con otros católicos de su aldea. Mientras a varios de ellos se les condenó al destierro, a él lo llevaron a Quan Linh y lo encerraron en prisión, donde sufrió durante meses malos tratos destinados a que renegara de Cristo. No cedió. Fue ejecutado el 17 de junio de 1862; el Martirologio Romano recuerda que murió en las llamas tras haber permanecido firme en medio de los tormentos.
Su ejemplo muestra cómo la fe se sostuvo en Vietnam gracias a gente sencilla. Fue canonizado por Juan Pablo II el 19 de junio de 1988, dentro del grupo de los 117 mártires de Vietnam, que la Iglesia celebra en conjunto el 24 de noviembre junto a san Andrés Dung Lac.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.