Hipacio nació hacia el año 366 en Frigia, en Asia Menor. Siendo joven dejó la casa familiar para seguir la vida monástica y vivió un tiempo en Tracia junto a un ermitaño. Después recorrió Bitinia en busca de un lugar para retirarse y, con dos compañeros, se instaló en Rufinianas, junto a Calcedonia, frente a Constantinopla, donde un antiguo monasterio fundado por el cónsul Rufino estaba abandonado y tenía fama de lugar embrujado.
Pronto se le unieron discípulos, restauraron la iglesia de los santos Pedro y Pablo y el monasterio, y Hipacio lo gobernó durante cerca de cuarenta años como higúmeno. Enseñaba la obediencia y la austeridad a sus monjes y acogía a los pobres y enfermos de la zona. Defendió con firmeza la fe frente a Nestorio, que negaba a la Virgen María el título de Madre de Dios, y se opuso a las costumbres paganas que seguían vivas en la región; según su biógrafo, impidió que se restablecieran en Calcedonia los antiguos juegos olímpicos.
Su vida fue escrita por su discípulo Calínico, que lo conoció personalmente, y es una fuente valiosa sobre el monacato en los alrededores de Constantinopla en el siglo V. Murió hacia el año 446, muy anciano. Es venerado en las Iglesias de Oriente y Occidente, y su memoria se celebra el 17 de junio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.