
Felipe Papon nació en 1744 en Saint-Pourçain-sur-Sioule, en el Allier, en el centro de Francia, hijo de un boticario. Ordenado sacerdote en 1768, fue destinado como vicario a la parroquia de Contigny, de la que pasó a ser párroco pocos años después. Durante más de dos décadas atendió a sus feligreses con constancia, hasta el punto de que en 1790 ocupaba también la alcaldía del pueblo.
Con la Revolución Francesa llegó la Constitución civil del clero, que exigía a los sacerdotes un juramento que la Iglesia consideraba inaceptable. Papon intentó prestarlo con reservas que salvaran su fidelidad a Roma, lo que no satisfizo a las autoridades. Fue destituido de su parroquia, aunque permaneció en el pueblo y siguió en contacto con su obispo legítimo, cuyas cartas pastorales hizo circular. Por ello fue juzgado, encarcelado y, al negarse también a otros juramentos impuestos por el régimen, condenado a la deportación.
En la primavera de 1794 fue embarcado en uno de los barcos anclados frente a Rochefort, convertidos en prisiones flotantes donde cientos de sacerdotes y religiosos vivieron hacinados, mal alimentados y expuestos a las epidemias. Allí cayó enfermo y murió el 17 de junio de 1794; fue enterrado en la isla de Aix. Se recuerda que llevó consigo hostias consagradas que sirvieron de consuelo a otros presos moribundos. Juan Pablo II lo beatificó el 1 de octubre de 1995 junto con otros mártires de los pontones de Rochefort.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.