
Nicetas era un godo que vivía al norte del Danubio, en territorio de la actual Rumanía, en el siglo IV. Se convirtió al cristianismo gracias a la predicación de Ulfilas, el obispo misionero de los godos, conocido por haber traducido la Biblia a la lengua gótica, y según la tradición recibió de él el bautismo y la formación cristiana.
Los godos estaban entonces divididos: una parte, encabezada por Fritigerno, se mostraba favorable al cristianismo y a la alianza con el Imperio romano, mientras que el caudillo Atanarico, apegado a la religión tradicional de su pueblo, veía en la nueva fe una amenaza para la cohesión de los godos. Hacia el año 370 Atanarico desató una persecución contra los cristianos: se hacía circular un ídolo por los poblados y quienes se negaban a venerarlo eran condenados. En ella murieron, entre otros, san Sabas el Godo y Nicetas.
Nicetas fue quemado vivo hacia el año 372 por negarse a renegar de Cristo. Según la tradición, sus restos fueron llevados más tarde a Mopsuestia, en Cilicia, donde se le dedicó una iglesia. Las Iglesias de tradición bizantina lo veneran con el título de gran mártir y su culto es especialmente vivo en Rumanía, en Serbia y en Grecia, donde se le considera uno de los primeros mártires de los pueblos germánicos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.