
Néstor fue obispo de Magido, ciudad de Panfilia, en la costa sur de la actual Turquía, a mediados del siglo III. Era muy respetado tanto por los cristianos como por los paganos de su ciudad. Le tocó vivir la persecución del emperador Decio, que en los años 250 y 251 exigió a todos los habitantes del Imperio ofrecer sacrificios a los dioses y obtener un certificado que lo acreditara. La medida provocó muchas apostasías y golpeó especialmente a los obispos, a quienes se buscaba para descabezar a las comunidades.
Según el relato de su martirio, Néstor animó a sus fieles a ponerse a salvo antes que renegar de la fe, pero él permaneció en la ciudad, esperando en oración. Fue arrestado y llevado ante el gobernador de la provincia, en Perge, que primero intentó convencerlo con halagos y después con amenazas. Ante su firmeza, fue sometido a torturas.
Finalmente fue condenado a morir crucificado, para que, como decía la sentencia, sufriera la misma muerte que aquel a quien confesaba. Según el relato, desde la cruz todavía tuvo fuerzas para alentar a los cristianos que lo rodeaban. Murió hacia el año 250. Su memoria se celebra en el Martirologio Romano, que lo recuerda en Perge de Panfilia, y es venerado también en las Iglesias de Oriente como obispo y mártir.
Oración
Oremos
Dios todopoderoso y eterno, que concediste a San Néstor luchar por la fe hasta derramar su sangre, haz que, ayudados por su intercesión, soportemos por tu amor nuestras dificultades y con valentía caminemos hacia ti que eres la fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.