San Félix III fue papa entre los años 483 y 492. Algunas listas lo llaman Félix II, porque no cuentan como legítimo a un Félix del siglo IV que fue considerado antipapa. Era un clérigo romano de familia noble, y según la tradición recogida por el Martirologio Romano fue antepasado del papa san Gregorio Magno, que lo menciona entre sus familiares.
Su pontificado estuvo dominado por un conflicto con Constantinopla. En el año 482 el emperador Zenón, buscando la reconciliación con los monofisitas, que negaban la doble naturaleza de Cristo, divina y humana, había promulgado el Henotikon, un documento redactado por el patriarca Acacio que dejaba de lado lo establecido por el concilio de Calcedonia en el año 451. Félix defendió con firmeza la fe de Calcedonia, y cuando Acacio se negó a rectificar, lo excomulgó en el año 484. Comenzó así el llamado cisma acaciano, una ruptura entre Roma y Constantinopla que duró más de treinta años.
Félix se ocupó también de la Iglesia del norte de África, que sufría la persecución de los reyes vándalos arrianos, y de la reconciliación de quienes habían renegado de la fe durante esa persecución. Murió en el año 492 y fue sepultado en la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, donde lo recuerda el Martirologio Romano.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.