
María Teresa Pisani nació en Nápoles el 29 de diciembre de 1806, hija de un barón de origen maltés. La separación de sus padres hizo que la criara su abuela paterna y, a la muerte de esta, un colegio de la ciudad. Su padre, implicado en el movimiento liberal napolitano de 1820, fue condenado y luego desterrado a Malta. María Teresa se trasladó también a la isla para vivir con su madre en Rabat.
Aunque su madre deseaba casarla, ella llevaba una vida retirada y de mucha oración. En 1828 ingresó en el monasterio benedictino de San Pedro, en Mdina, la antigua capital de Malta, con el nombre de María Adeodata, y profesó en 1830. En la comunidad desempeñó casi todos los oficios: sacristana, enfermera, portera, maestra de novicias y, desde 1851, abadesa. Desde la portería atendía y catequizaba a los pobres que se acercaban al monasterio. Dejó además escritos espirituales, entre ellos un libro de meditaciones.
Como abadesa se ocupó de la buena marcha del monasterio, de la observancia de la regla y de los necesitados que acudían a él, con un estilo sencillo y prudente. Tras su mandato volvió a la vida ordinaria de la comunidad. Murió en Mdina el 25 de febrero de 1855, a los cuarenta y ocho años. Fue beatificada por Juan Pablo II en Malta el 9 de mayo de 2001, y sus restos se veneran en el monasterio de San Pedro de Mdina.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.