
San Lotario, llamado en francés saint Loyer, fue obispo de Séez, en Normandía, en la primera mitad del siglo VIII. Según las tradiciones de esa diócesis, pertenecía a una familia noble y sirvió un tiempo en la corte. Tras quedar viudo, se retiró a vivir como ermitaño en un bosque de la región, y en torno al lugar de su retiro surgió con el tiempo el pueblo de Saint-Loyer-des-Champs. Su fama de santidad atrajo a muchas personas que acudían en busca de consejo.
Hacia finales del siglo VII o comienzos del VIII fue elegido obispo de Séez. Su firma aparece en un concilio de la época, y la biografía del abad san Ebremundo lo recuerda presidiendo los funerales de este y nombrando a su sucesor de acuerdo con los monjes. Tras un largo episcopado, hacia el año 740, dejó el cargo, sin que se sepa si fue por renuncia o por haber sido depuesto, y volvió a su vida de ermitaño.
Murió el 15 de junio del año 756 y fue sepultado en su ermita, que se convirtió en lugar de peregrinación. Durante las invasiones normandas, parte de sus reliquias fue llevada a Colonia; otra parte permaneció en la zona, fue reconocida en 1675 y se conserva todavía en varias parroquias de la diócesis de Séez.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.