
Clemente Vismara nació en 1897 en Agrate Brianza, cerca de Milán. Combatió en la Primera Guerra Mundial, donde ganó condecoraciones, y la experiencia de la guerra lo llevó a consagrar su vida a Dios. Ingresó en el Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (PIME), fue ordenado sacerdote en 1923 y ese mismo año partió hacia Birmania, la actual Myanmar.
Allí trabajó durante sesenta y cinco años, la mayor parte en la región montañosa de Kengtung, cerca de las fronteras con China, Laos y Tailandia, entre pueblos tribales de gran pobreza. Fundó varias parroquias y levantó iglesias, escuelas, dispensarios y orfanatos. Durante décadas convivió con cientos de huérfanos recogidos en aldeas arrasadas por la guerra, el hambre o las enfermedades, y acogió también a leprosos, viudas, discapacitados y otras personas abandonadas. Enseñó técnicas agrícolas y oficios y sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, a los conflictos internos y a la expulsión de muchos misioneros. Sus cartas y artículos, publicados en Italia, dieron a conocer su labor y lo convirtieron en un misionero muy popular.
Murió en Mong Ping el 15 de junio de 1988, a los noventa y un años, y allí está sepultado. Fue beatificado en Milán en 2011. Lo llaman «patriarca de Birmania» y se le invoca como protector de los niños.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.