Leopoldo III de Babenberg nació hacia 1073, probablemente en Melk, y en 1095 sucedió a su padre como margrave de Austria, entonces una marca fronteriza del Sacro Imperio. Se educó bajo la influencia de san Altmann, obispo de Passau, uno de los reformadores de la Iglesia alemana de su tiempo. En 1106 se casó con Inés, hija del emperador Enrique IV, con quien tuvo numerosos hijos; uno de ellos fue Otón de Freising, obispo e importante historiador medieval.
Leopoldo gobernó durante cuarenta años con fama de príncipe justo, pacífico y generoso con los pobres, y procuró mantener a su territorio al margen de las luchas entre el emperador y el papado. Según la tradición, en 1125 rechazó la candidatura a la corona imperial. Fue un gran fundador de monasterios: estableció la colegiata de canónigos agustinos de Klosterneuburg, cerca de Viena, junto a su residencia, la abadía cisterciense de Heiligenkreuz y la benedictina de Kleinmariazell. Estas fundaciones fueron decisivas para la vida religiosa y cultural de Austria. Sus contemporáneos lo llamaron ya en vida «el Piadoso».
Murió el 15 de noviembre de 1136 y fue sepultado en Klosterneuburg, donde todavía se veneran sus restos. Inocencio VIII lo canonizó en 1485. Es patrono de Austria, de la Baja Austria y de Viena, y su fiesta, el 15 de noviembre, es día festivo en algunas regiones del país.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.