Isabel Achler, conocida como «la Buena» (die gute Beth), fue una terciaria franciscana alemana de finales del siglo XIV y comienzos del XV. Nació el 25 de noviembre de 1386 en Waldsee, en la región de Suabia, en una familia de tejedores. Desde niña fue conocida por su bondad y su piedad, y siendo adolescente, aconsejada por su confesor, el sacerdote Konrad Kügelin, tomó el hábito de la Tercera Orden de San Francisco.
Hacia los diecisiete años se unió a una pequeña comunidad de terciarias en Reute, cerca de Waldsee. Allí trabajó en la cocina y en tareas humildes, vivió muy retirada, hasta el punto de ser llamada «la reclusa», y dedicó largas horas a la oración, sobre todo a la meditación de la Pasión de Cristo. Su confesor, que escribió su biografía, relata que sufrió largas enfermedades y que en su cuerpo aparecieron en ocasiones señales semejantes a las heridas de Cristo, así como largos ayunos, fenómenos que causaron también sospechas entre sus compañeras.
Murió en Reute el 25 de noviembre de 1420, el día en que cumplía 34 años. Su sepulcro se convirtió pronto en lugar de peregrinación y su culto fue confirmado en 1766 por el papa Clemente XIII. Es muy venerada en la Alta Suabia, especialmente en Bad Waldsee y Reute, donde se conservan sus restos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.