
Habacuc es uno de los doce profetas llamados «menores» del Antiguo Testamento, no por su importancia, sino por la extensión breve de sus libros. Sobre su vida no se conservan datos seguros. Por el contenido de su obra, la mayoría de los estudiosos sitúa su actividad en el reino de Judá a finales del siglo VII antes de Cristo, cuando el poder de los caldeos, es decir, de Babilonia, amenazaba a los pueblos de la región.
Su libro, de tres capítulos, tiene forma de diálogo con Dios. El profeta pregunta por qué el Señor permite la injusticia y la violencia, y recibe como respuesta que los opresores serán juzgados a su tiempo. En ese contexto aparece la frase «el justo vivirá por su fe», que san Pablo cita en sus cartas a los Romanos y a los Gálatas y que tuvo gran importancia en la historia del pensamiento cristiano. El libro se cierra con un himno de confianza en Dios incluso en medio de la escasez.
En el libro de Daniel, en uno de sus pasajes griegos, aparece un relato en el que un profeta llamado Habacuc es llevado por un ángel para alimentar a Daniel en el foso de los leones; la tradición identificó a ambos personajes. Es venerado como santo tanto en la Iglesia católica como en las Iglesias orientales.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.