
Gerardo nació hacia finales del siglo IX en la región de Namur, en la actual Bélgica, en una familia noble. Sirvió durante un tiempo en la corte de los condes de la región, pero se sintió atraído por la vida monástica. En sus tierras de Brogne fundó una iglesia y luego un monasterio, y pasó varios años en la abadía de Saint-Denis, cerca de París, donde se formó como monje y fue ordenado sacerdote.
De regreso a Brogne, hacia el año 919, estableció allí una comunidad benedictina y fue su primer abad. Su fama de buen reformador hizo que los condes de Flandes y otros señores le confiaran la restauración de numerosos monasterios que habían decaído, entre ellos los de San Pedro y San Bavón en Gante y el de Saint-Ghislain. Durante décadas recorrió Flandes y Lotaringia restableciendo la observancia de la Regla de san Benito, en un movimiento de renovación paralelo al de Cluny y Gorze.
Al final de su vida volvió a Brogne, donde murió el 3 de octubre de 959. Su reforma tuvo gran influencia en la vida monástica de los Países Bajos. El lugar de su monasterio lleva hoy su nombre, Saint-Gérard, en la provincia belga de Namur. Su memoria se celebra el 3 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.